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Capacitación sobre el ciervo de los pantanos en el Parque Nacional Mburucuyá

Se trata del mayor cérvido sudamericano, Monumento Natural Provincial, la máxima categoría de conservación de Corrientes.

Días atrás se realizó la “Capacitación en Necropsias y Colecta de Muestras de Animales Silvestres durante Eventos de Mortalidad” en Mburucuyá que contó con la participación de las instituciones provinciales, nacionales y organizaciones no gubernamentales encargadas de la conservación en Corrientes, lugar donde se encuentra la segunda población mundial del ciervo de los pantanos.

Fueron dos jornadas de trabajo organizadas por Parques Nacionales, a través del Parque Nacional Mburucuyá y la Delegación Regional Noreste, en conjunto con el Instituto de Ecología, Genética y Evolución de Buenos Aires, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y las Facultades de Ciencias Veterinarias y de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Participaron, además, agentes de las Direcciones de Parques y Reservas y de Recursos Naturales de Corrientes, de The Conservation Land Trust (CLT), investigadores, biólogos, técnicos, guardafaunas, agentes de conservación y guardaparques municipales, provinciales y nacionales.

La capacitación incluyó un espacio de charla de sensibilización e integración con la comunidad y fue considerada un factor clave para el trabajo con la especie ya que en distintas épocas del año individuos o grupos de la especie son hallados sin vida sin motivo o causa aparente, tanto en la región de la Reserva y Parque Provincial Iberá como en el Parque Nacional Mburucuyá.

El ciervo de los pantanos sólo habita diferentes regiones de Brasil, Paraguay, Bolivia, Perú y Argentina, en tanto las poblaciones más grandes se encuentran en el área conocida como El Pantanal, Mato Grosso, Brasil, y en la provincia de Corrientes, Argentina, donde las comunidades mejor resguardadas y viables están protegidas en la Reserva y Parque Provincial Iberá y en el Parque Nacional Mburucuyá.